Entradas

Mostrando entradas de 2017

13/09/2017

Imagen
Tenía tanto sueño que no pude seguir luchando contra él, al cabo de unos minutos mis ojos se entrecerraban y me pesaban los párpados. Por eso decidí tumbarme allí mismo, en el muelle. Escuchaba el sonido de las olas que me sumergía en ensoñaciones y recuerdos. La brisa -siempre la brisa- me inducía a la calma y el sol mantenía una temperatura ideal. Entonces soñé mil años que aún no recuerdo, mi corazón marcaba el ritmo de las cosas y mi respiración oxigenaba el aire de aquellos parajes- como el aire al fuego. Las acciones se sucedieron y yo crecí por dentro, aunque por fuera seguía en el muelle, dormida. Cuando desperté vi que sólo habían pasado unos minutos. Entonces, calmado ya el cansancio, volví a cerrar los ojos y relajé la mente, sincronizando mis pulmones con el mar. El olor a salitre me recordó a mi infancia, mis hermanas y mis padres. Al cabo me incorporé, y poco después me fui a casa. Todo seguía como siempre.

Hay que vivir simple.

Este mundo está lleno de egos frustrados, de metas demasiado altas no alcanzadas. El éxito llega cuando tiene que llegar. (¿Qué es éxito para ti? ¿Ser el mejor en tu profesión? ¿Tener una casa en la montaña? ¿Tener muchas cosas?) ¿Qué estás sacrificando para llegar al punto más alto? ¿A costa de qué estás llegando? ¿Es por tu propio esfuerzo y trabajo, o estás saboteando a otros? Yo pienso que hay que ser buenas personas, eso por encima de todo. Que la calma de hacer las cosas bien, aunque sea por el camino largo, es de las cosas más reconfortantes que existen. Hay que disfrutar de los pequeños triunfos, y valorarlos como lo que son. Vivir simple y vivir intenso, que todos los momentos sean plenos y fluyan limpios. Deja de alimentar tu ego, alimenta tu alma/espíritu/esencia de honestidad. Oh, ¡sé honesta contigo misma! ¡Sé honesto! Respira, mira a las estrellas, déjate ser. Haz lo que te llame, lo que te nazca, ¡qué más da lo que se espere de ti! Deja de guiarte por lo que de...

La libertad.

Si me hubiesen dicho hace cuatro años que iba a ser lo que soy ahora no lo habría creído. Me hubieran puesto un espejo del futuro delante y yo, incrédula, habría reído de tan "imposible" imagen. Hay que mirar palante y seguir, y vivir lo que se viene. Lo he vivido, he evolucionado hacia un Yo feliz que siente orgullo de sí mismo. Es una cuesta que hay que subir, coger las cuerdas que están atadas a todas tus dificultades-que son un bloque pesado y enorme, cargárselo a los hombros y arrastrarlo todo cuesta arriba. No hay ayuda, no puedes parar, hay que seguir. Ser valiente y seguir tirando, aunque parezca que desfalleces y no puedes más. Al final llegas a la cima, y allí puedes abandonar tus pesos, tus miedos y tus fantasmas. Tienes los músculos fortalecidos y la mente serena. Has desfogado por el camino todos los nervios, has llorado, te has arrastrado a ratos colina abajo y tienes las rodillas llenas de raspones. ¡La subida te ha costado lo nunca escrito! He llora...
Me cuesta entender los sentimientos de unas personas por otras,  ciertos tipos de amor , y suelo banalizar acerca de todo ello. Quizás no debería. Entro en conflicto conmigo cuando me nacen sentimientos de este tipo, o cuando los reconozco en personas importantes para mi. Estoy llena de anhelos que me incomodan, me planteo si algunos de ellos son constructos sociales o son naturales. Me angustia pensar que estoy dirigida por necesidades banales y sin sentido, que pueda haber dentro de mi conductas tan aprendidas que no sea capaz de reconocerlas, por lo arraigadas que puedan estar en mi subconsciente. Nuestra especie-nuestra sociedad- me parece exageradamente egocéntrica y con grandes delirios de grandeza. Mire dónde mire, o desde dónde mire, veo dramas y morbo. Somos mucho más simples que todo eso, la vida es mucho más simple y debería estar en armonía con todo el universo, con el medio natural. La vida no debería estar tan forzada a ser algo tan lejano a la muerte, por ejemp...

Proemio I

Llovía mucho fuera, oía el agua correr abajo, en la calle, y los relámpagos iluminaban todo al estallar. Aún tenía frío, por eso se acercó a la chimenea y dejó que poco a poco el calor invadiese su cuerpo. Si se hubiese observado desde atrás habría podido ver como el vapor salía de su pelo. -Nos veremos en primavera. Aún tenía en la mente su sonrisa y sus ojos de la despedida. Ojalá pudiese haberle dicho la verdad: ya no se verían nunca. Pero no fue capaz. Al día siguiente la casa aún olía a leña, aunque pocas ascuas quedaban entre las cenizas. En cinco horas estaría volando con destino Madrid, y todo habría quedado atrás. Agarró la maleta, una vez más, y salió de aquella casa por última vez. 

El río bajo el río

Todos los animales del bosque, y de la selva, vienen a beber al río. Sus orillas caudalosas lo inundan todo de sonidos de aguas frías, su cadencia te sumerge en el ritmo del descenso y la vida. Dentro del río, en lo más profundo, fluye "el río bajo el río". Aquí se encuentra la ninfa esencia de todas las cosas, sana y cristalina. Esta ninfa habita, y a su vez es, el alma de todo. Oxigena el aire de lo posible, hace burbujear las piedras y las algas del fondo del río. A veces emerge a la superficie, y respira el aire puro y pleno del bosque. Su risa pareciera, y se confunde, con el rodar de los cantos de piedra que se van yendo con el río, valle abajo. Cuando anochece y es luna llena, la ninfa resplandece con el blanco fosforescente que da luz a las luciérnagas. Sale del río y camina entre las rocas musgosas, comienza su ascenso hasta el nacimiento del río. Sus pies no son pies, ni pisan, pero en su caminar resplandecen las hierbas y maduran las plantas. Amanece el...

Weightless

Imagen
Subí la montaña y el viento se llevaba mi pelo, me acariciaba las facciones y me secaba el sudor. Desde arriba pude vislumbrar a lo lejos mi punto de partida, abandonado días atrás. Me quité las botas, solté la mochila y anduve por la cima, saboreando la victoria. Toca bajar- siempre toca bajar cuando has subido- el descenso parece leve, pero el desnivel es el mismo. Desde arriba se puede tener vértigo, pero me espera abajo el descanso, la calma, y la vida horizontal. Horizontalidad.
Lo reconozco: tengo miedo. Me empujo hacia una situación desastre, en mi mente todas las posibilidades son imposibles. Yo no soy suficiente, no es suficiente, no va a salir bien, a largo plazo no es viable... Trunco las posibilidades de algo que ni ha empezado. Ni se vislumbra. Me da miedo el abismo, pero a la vez estoy deseando volver a sentir vértigo. No soy capaz de acercarme porque siento que, inevitablemente, me vas a empujar y me voy a estrellar, otra vez. Si sólo me permitiese atreverme podría vivir tantas cosas... Mis convicciones y mi lucha parecen ineludibles, importantes por encima de todo. Y siento que son incompatibles, pero ¿acaso lo son? Puede que no. No tengo por qué encerrarme en mis valores y mi forma de ver las cosas, esto no me permite fluir y me genera frustración. Siento que me contradigo. Me siento ridícula: soy un ser insignificante llevado por sus instintos animales. ¿No debería ser esto algo fascinante? Y a la vez: "Tú estás por encima de todo ...

Eva

Imagen
La oportunidad de conocerme en muchos aspectos. A veces uno tiene que encontrarse con personas que te hacen parar en seco y plantearte las cosas de verdad.  Me has dejado traspuesta, has tambaleado algunas convicciones construidas con mis experiencias que parecían inquebrantables... En la vida se van cruzando momentos, personas, esencias... Eva ha sido de las más puras que han pasado por mi camino en mucho tiempo. Contigo he aprendido a buscar la calma en los momentos más críticos, a simplificar las cosas y pensar mejor de los demás, perder algunos miedos. Me enriquezco aún del tiempo compartido, de las cosas que nos han hecho crecer, a las dos, que aquí quedan ya para siempre. Ya te lo he dicho: ha sido un regalo conocerte; me encanta que ahora formes parte de mi vida. Esto ha sido "lo que viene y no se anuncia", lo que uno va encontrando cuando es río y fluye en su descenso... Gracias por hacerme fluir.
Imagen
No entiendo cómo puede morirse alguien y los demás seguir viviendo. Cómo puede seguir el mundo como si nada, cuando dentro todo ha cambiado para siempre. No es algo dramático, pero es drástico e inevitable. Tengo la risa de Manuela dentro de la cabeza como un resorte, salta con el mínimo movimiento al pensar. Y espero que se quede ahí para siempre. No puedo evitar pensar en ella comiendo, su forma de disfrutar cada bocado, sus maneras rebañando el plato... Qué expresividad, cuánta pasión en todo. La tengo tan presente y es tan real que me cuesta creer que se haya muerto. Ahora mismo no puedo llorar, pero a ratos me rompo y no puedo parar. Me quedo con su forma intensa de vivir las cosas, de disfrutarlas. Con su positivismo, su forma de convertir problemas es cosas nimias... ¿Cómo lo hacías?  Era tan natural ver siempre lo bueno en todo. No puedo creer que te hayas ido. Aún siento que voy a ir a verte, y que todo va a estar como siempre, que vas a reír como siempre, que ...

Manuela

Los caminos y los ríos, la montaña a lo lejos, los árboles mecidos por el viento, el trigo que ondea dorado: olas en la colina. La brisa de la primavera. El placer de la lluvia, el olor a tierra mojada. El llanto del que nace, el último aliento del que se va... Hasta siempre, y para siempre.

Lo bueno

Lo bueno es crecer. Luchar contra el cansancio, los miedos, y todas las cosas que hay en contra. Sentir la adrenalina de un servicio ocupado, hacer sin pensar, y hacer bien. Saber hacer. Sonreír por dentro -y guardarlo dentro, dar una cara dura teniendo todo lleno de un reconforte que suaviza el nerviosismo. Tensión y decisión, la combinación perfecta. Ser fuerte, y reflejarlo.  Y crecer, cada día aprender algo nuevo. Cocinar el punto perfecto de la carne y que no te corrijan nada. No esperar ningún "bien hecho", pero recibirlo y salir de la cocina saltando y cantando- a escondidas, ja. Lo bueno es sentirse bien. Lo bueno es cocinar rico, y que el cliente salga feliz- saltando y cantando a ser posible, ja.

Los ejes de mi carreta.

Imagen
Me estoy emocionando por esta sensación de estar aquí y ahora que me acaba de invadir. Hacía tanto que no lo sentía que me parece increíble que siga existiendo en mí. Vivo las cosas de una manera que apenas tengo tiempo para sentir mis sábanas, o la brisa del viento por las mañanas. Necesito a lo natural, las hojas que caen sacudidas por el viento, el trigo que ondea al sol... Y ahora he sentido la realidad del contacto con el mundo físico. Y he sido consciente de ella. Me parece increíble que hace un tiempo ese tipo de sensaciones fuesen tan cotidianas y constantes. Y ahora no dejo de sentirme enajenada y evadida... Sueño despierta muchas veces con los momentos de calma y relajación necesarios para que todo encuentre su centro. Aunque sé que, por muchos motivos, es imposible que vuelva a ser exactamente como antes.
Miró atrás un momento y luego se acercó hacia la orilla del mar, dejó que mojase sus pies cansados. Se sentó a esperar que un rayo de luna le iluminase las ideas y ordenase todo lo que parecía desordenado.  Las olas sonaban rompiendo el vacío del sonido, y su rumor le fue llenando de calma. En el retroceso del agua todas las inquietudes se fueron retirando, cada ola limpiaba lo que la anterior no había conseguido llevarse. Incansables, incesantes. Las estrellas brillaban tintineantes, la luna estaba en lo alto, pero las horas fueron pasando y La Tierra siguió rotando, cambiando la perspectiva.  La luna ya caía y al borde del mar, a lo lejos, se vislumbraba la primera luz de un nuevo día.

Las huellas del camino.

Con los pies descalzos, endurecidos por el calor de las piedras que abrasan, la grava que se clava, el agua, la tierra... Pasaba corriendo de piedra en piedra por el camino del jardín, me las conocía de memoria, orgullosa me retaba a mí misma cuando trataba de cruzar el tramo hasta el trastero con los ojos cerrados. Y lo conseguía. En verano, justo antes de las vacaciones, llegaba a casa, tiraba la mochila al borde de la piscina y me lanzaba, con ropa, a refrescarme. Carcajadas. Me encantaba jugar a hacer hogueras espirituales y rituales secretos con Lucía. Lavanda, palitos de brezo, piedras y cera de velas. Clavos que simbolizaban seres queridos y que clavábamos para recordarlos siempre, para que perdurasen-pero nada dura para siempre. Disfrutaba tanto despertándome y desayunando al fresco mañanero, pisando las traviesas del huerto... Se me llenaban las plantas de resina que luego me cubría con tierra para quitarla de mi piel. A veces, antes de dormir, "me escapaba...

En mi luto de amor y nacimiento de luna.

Imagen
He estado plantando... Hace unos días cogí unos tiestos pequeñitos, y los llené de tierra. Con cuidado fui hundiendo con mis dedos pequeñas partes de sustrato, creando agujeros para enterrar semillas-"a las semillas también las entierran, y acaban naciendo". Me aseguré de que fuese blandita y estuviese llena de nutrientes. En cada hoyo coloqué, con cuidado, dos o tres semillas, de distintas variedades. Entonces las tapé con cuidado, eran pequeñas, y dejé caer algunas gotas de agua sobre la tierra que ya las cubría. Han ido pasando los días, casi un mes ya. Han ido germinando semillas, naciendo nuevas plantitas, con sus cotiledones han iniciado la fotosíntesis... Su ciclo vital.  Van creciendo con los días. Poco a poco, pero sin parar, avanzan, crecen. ¿No es fascinante?

Algo está cambiando.

Marzo siempre me trae cosas maravillosas. Para empezar me trae brisas y me trae primavera. Marzo está a la vuelta de la esquina, y ya se viene el sol anunciándolo. Con la expectativa y la ilusión que me caracterizan en esta época del año me dejo fluir. En ese fluir constante se va alejando lo malo; se me ilumina todo. Los rayos me doran la cara, ya miro al sol como diciendo: "Sol, ¡oh, Sol! ¡Dórame la cara!" Con pasión teatral, pero no fingida. Y la brisa, ¡oh, la brisa! La brisa se me cuela por los poros, me revuelve el pelo y me susurra al oído ("venga, ¡arriba, y arriba y arriba!"). Y no puedo parar de reír. https://www.youtube.com/watch?v=-zRjGUSoXKQ
Cuando te das cuenta de que hay cosas tan relevantes que han cambiado... Llega el momento de dejar cosas atrás, personas atrás que ya no quieres más en tu vida, porque ya no encajan. Las cosas cambian, y cambian constantemente, nunca hay nada que se mantenga por siempre, porque en eso consiste la vida. "Tú no eres la idea que tengo de ti". ¿Acaso tú sabes quién eres? ¿Qué necesidad hay de responder a esas preguntas? Da igual quién seas, sólo se. Y luego muere, y deja que todo sea después de ti. Mi vida es cíclica y es evolución, la vida, como todas las cosas, acaba. Y la vida nace. Se seca la flor y se descompone, y nutre el suelo de lo posible. Se vacía "mi corazón" y se descompone, y nace un corazón nuevo a rellenar por otras cosas. Se me evaporan los pensamientos y se condensan unos nuevos, que me dan nuevas convicciones. Yo soy yo, y tú eres tú. Pero yo puedo ser tú y, al cabo, tú puedes ser yo. Un viaje empieza, y acaba. Y vuelves, o puede que ya no...

Sueño de la noche del 27 de Enero.

La casa está construida sobre una tierra rojiza llena de nutrientes. La rodean plantas exuberantes y verdes, que florecen en primavera y dan colores vivos selváticos. Pero sus materiales son parecidos a cartón piedra, si subes al segundo piso pareciera que el suelo se va a hundir bajo tus pies. Si saltas ahí oirás cómo un sonido seco retumba.  Hay goteras en la pintura blanca del techo, y humedad que llena el ambiente de un olor mohoso. ¿Cómo pretenden venderla en este estado? Salimos las tres a la calle, al final hay un mar azul intenso, con un cielo gris brillante. Se siente bochorno en el ambiente. El mar se extiende más allá de lo posible hacia un lado y otro. Hay gente que se baña, se oyen voces que no entiendo, alegres personas sonriendo, gritando felices. Entonces Lucía se está bañando, y Patricia está a mi lado mirando hacia el agua con el mismo gesto que tenía yo hace un momento: totalmente embelesada y concentrada en la atmósfera intensa del momento. Me ...

La fuerza

Imagen
Cae, cae, cae.  ¡Pum! Y chocas contra el fondo. No hay más, no puedes seguir cayendo. De repente, no sabes de dónde(te estabas dejando caer), se te meten por todos los poros unas ganas inmensas de subir a la superficie, te agobias entre tanto ambiente viciado. Quieres respirar. aaaaaaaaaah- gritas, hasta que te duele la garganta. Y entonces, no sabes cómo, empiezas a escalar sin apoyos. Das brazadas en el aire viciado, y nadas hacia arriba. Sueltas bocanadas de preguntas sin respuesta y las dejas ancladas allí para siempre. A toda velocidad emerges, sales por el aire despedido y no hay nada que pueda detenerte.