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Mostrando entradas de mayo, 2014

Romper el pacto

Hagamos como que no importamos, como si nunca hubiésemos compartido más que un momento, un cruce de miradas en el autobús, alguna vez, tal vez (no lo recuerdo, esas cosas se olvidan en seguida). Tú no eres el sentimiento que me embriagaba de ti. Ya no respiro para ti, no me falta el aire, no te necesito. Hagamos un pacto: yo no te conozco, tú no me conoces. ¿Quién eres? No me importa. ¿Quién soy?  Qué más (te) da. Esta cicatriz será de otra cosa, ya me lo invento. Nada ha pasado después de todo. He pasado el tiempo bajo este árbol que me da sombra, con el viento meciendo las hojas y mi pelo; apoyada en la corteza agrietada mientras el trigo forma olas rubias en todo el campo.
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"Unos labios se te ofrecen en sonrisa y te nace un girasol en la mejilla."

Tiempo y silencio.

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Veo a los bebés y a los niños en el autobús, es fácil verlos dentro de cuarenta años, con la piel no tan suave y los ojos no tan alegres. Y también imagino los adultos cuando eran niños, sus rasgos infantiles y sus redondeces, las sonrisas en sus rostros y la ilusión en sus ojos.  El tiempo pasa tan rápido y es tan relativo, sin duda a los primeros(los niños) los días les parecen infinitos porque viven el presente sin pasado, los segundos han aprendido que todo pasa a ser recuerdo y viven intentando llenar la memoria de momentos que merezcan la pena; por eso: "Un buen futuro", y la búsqueda angustia y limita. Nos empeñamos en llenar el vacío que nos va dejando la vida de recuerdos: no se puede. No se trata de vivir el presente, ni en el pasado, ni en el futuo, se trata de vivir sin preocuparse por imponerse vivir. Es de disfrutar  las cosas que forman tu vida, que pueden ser recuerdos o no, tu presente o el dulce olor del futuro que se está horneando lentamente y lo inund...

Cicatriz de incontables traiciones.

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Cenizas de árbol milenario. Hoguera de todo lo valioso que se consume, el dolor de las raíces y las hojas, la savia seca y luego calcinada que ya no fluye. El miedo de los pájaros que han perdido su hogar y el terror de los árboles afectados por el incendio. La sombra del árbol y, ahora, Sombra del Fuego. El sol que brilla para alumbrar ya no más los cloroplastos, fotosíntesis fallida. Gusanos en las cenizas mojadas por la lluvia que apagó el incendio. Semillas que germinan y son comidas por los cerdos en la dehesa.

¿Cuál es el lugar de las mujeres en la cocina?

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Desde luego está más que establecido, y aceptado, que en casa el lugar de la mujer es la cocina(aunque esto está cambiando). Y me pregunto, me indigna, cómo es posible que el machismo nos lleve a “aceptar” que en la alta cocina no hay sitio para las mujeres. Que “Elena Arzak es buena, pero sólo porque es hija de Arzak”, y Jacob Torreblanca, mire us ted por dónde, no sufre el mismo juicio por ser hijo de Paco. Bueno, pues yo estoy dispuesta a romper moldes. Sé que mi lugar es la cocina, pero la cocina de un gran restaurante, de mi restaurante. Tengo ambición y altas metas, quiero ser feliz. Quiero alcanzar el éxito, que para mí es: cocinar y que guste, y además aportar algo nuevo. (Por supuesto poder vivir de ello). Aquí, allí y más lejos seguiré evolucionando. Aprendiendo poco a poco cada día más, saboreando mi presente y cocinando mi futuro...