Algo está cambiando.

Marzo siempre me trae cosas maravillosas.
Para empezar me trae brisas y me trae primavera.

Marzo está a la vuelta de la esquina, y ya se viene el sol anunciándolo. Con la expectativa y la ilusión que me caracterizan en esta época del año me dejo fluir. En ese fluir constante se va alejando lo malo; se me ilumina todo.

Los rayos me doran la cara, ya miro al sol como diciendo: "Sol, ¡oh, Sol! ¡Dórame la cara!" Con pasión teatral, pero no fingida.

Y la brisa, ¡oh, la brisa! La brisa se me cuela por los poros, me revuelve el pelo y me susurra al oído ("venga, ¡arriba, y arriba y arriba!").

Y no puedo parar de reír.


https://www.youtube.com/watch?v=-zRjGUSoXKQ


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