Cuando te das cuenta de que hay cosas tan relevantes que han cambiado...
Llega el momento de dejar cosas atrás, personas atrás que ya no quieres más en tu vida, porque ya no encajan. Las cosas cambian, y cambian constantemente, nunca hay nada que se mantenga por siempre, porque en eso consiste la vida.
"Tú no eres la idea que tengo de ti". ¿Acaso tú sabes quién eres?
¿Qué necesidad hay de responder a esas preguntas? Da igual quién seas, sólo se. Y luego muere, y deja que todo sea después de ti.
Mi vida es cíclica y es evolución, la vida, como todas las cosas, acaba. Y la vida nace.
Se seca la flor y se descompone, y nutre el suelo de lo posible. Se vacía "mi corazón" y se descompone, y nace un corazón nuevo a rellenar por otras cosas.
Se me evaporan los pensamientos y se condensan unos nuevos, que me dan nuevas convicciones.
Yo soy yo, y tú eres tú. Pero yo puedo ser tú y, al cabo, tú puedes ser yo.
Un viaje empieza, y acaba. Y vuelves, o puede que ya no vuelvas. Evoluciono en mi camino hacia mi propia muerte. Y lo hago viviendo, aprendiendo, disfrutando y, a veces, llorando. Viajando.
Yo soy tú ahora. Tú no eres yo. La dualidad no existe, no hay nada que afirmar. Todo acaba y vuelve a empezar.
Mis huesos caen, se deshacen. ¿Y qué? ¿Acaso hay que temer a la muerte si da luz a la vida?
Es la grandeza de todo lo posible lo que nos fascina. ¿O no?
Llega el momento de dejar cosas atrás, personas atrás que ya no quieres más en tu vida, porque ya no encajan. Las cosas cambian, y cambian constantemente, nunca hay nada que se mantenga por siempre, porque en eso consiste la vida.
"Tú no eres la idea que tengo de ti". ¿Acaso tú sabes quién eres?
¿Qué necesidad hay de responder a esas preguntas? Da igual quién seas, sólo se. Y luego muere, y deja que todo sea después de ti.
Mi vida es cíclica y es evolución, la vida, como todas las cosas, acaba. Y la vida nace.
Se seca la flor y se descompone, y nutre el suelo de lo posible. Se vacía "mi corazón" y se descompone, y nace un corazón nuevo a rellenar por otras cosas.
Se me evaporan los pensamientos y se condensan unos nuevos, que me dan nuevas convicciones.
Yo soy yo, y tú eres tú. Pero yo puedo ser tú y, al cabo, tú puedes ser yo.
Un viaje empieza, y acaba. Y vuelves, o puede que ya no vuelvas. Evoluciono en mi camino hacia mi propia muerte. Y lo hago viviendo, aprendiendo, disfrutando y, a veces, llorando. Viajando.
Yo soy tú ahora. Tú no eres yo. La dualidad no existe, no hay nada que afirmar. Todo acaba y vuelve a empezar.
Mis huesos caen, se deshacen. ¿Y qué? ¿Acaso hay que temer a la muerte si da luz a la vida?
Es la grandeza de todo lo posible lo que nos fascina. ¿O no?
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