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Mostrando entradas de mayo, 2017
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No entiendo cómo puede morirse alguien y los demás seguir viviendo. Cómo puede seguir el mundo como si nada, cuando dentro todo ha cambiado para siempre. No es algo dramático, pero es drástico e inevitable. Tengo la risa de Manuela dentro de la cabeza como un resorte, salta con el mínimo movimiento al pensar. Y espero que se quede ahí para siempre. No puedo evitar pensar en ella comiendo, su forma de disfrutar cada bocado, sus maneras rebañando el plato... Qué expresividad, cuánta pasión en todo. La tengo tan presente y es tan real que me cuesta creer que se haya muerto. Ahora mismo no puedo llorar, pero a ratos me rompo y no puedo parar. Me quedo con su forma intensa de vivir las cosas, de disfrutarlas. Con su positivismo, su forma de convertir problemas es cosas nimias... ¿Cómo lo hacías?  Era tan natural ver siempre lo bueno en todo. No puedo creer que te hayas ido. Aún siento que voy a ir a verte, y que todo va a estar como siempre, que vas a reír como siempre, que ...

Manuela

Los caminos y los ríos, la montaña a lo lejos, los árboles mecidos por el viento, el trigo que ondea dorado: olas en la colina. La brisa de la primavera. El placer de la lluvia, el olor a tierra mojada. El llanto del que nace, el último aliento del que se va... Hasta siempre, y para siempre.

Lo bueno

Lo bueno es crecer. Luchar contra el cansancio, los miedos, y todas las cosas que hay en contra. Sentir la adrenalina de un servicio ocupado, hacer sin pensar, y hacer bien. Saber hacer. Sonreír por dentro -y guardarlo dentro, dar una cara dura teniendo todo lleno de un reconforte que suaviza el nerviosismo. Tensión y decisión, la combinación perfecta. Ser fuerte, y reflejarlo.  Y crecer, cada día aprender algo nuevo. Cocinar el punto perfecto de la carne y que no te corrijan nada. No esperar ningún "bien hecho", pero recibirlo y salir de la cocina saltando y cantando- a escondidas, ja. Lo bueno es sentirse bien. Lo bueno es cocinar rico, y que el cliente salga feliz- saltando y cantando a ser posible, ja.

Los ejes de mi carreta.

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Me estoy emocionando por esta sensación de estar aquí y ahora que me acaba de invadir. Hacía tanto que no lo sentía que me parece increíble que siga existiendo en mí. Vivo las cosas de una manera que apenas tengo tiempo para sentir mis sábanas, o la brisa del viento por las mañanas. Necesito a lo natural, las hojas que caen sacudidas por el viento, el trigo que ondea al sol... Y ahora he sentido la realidad del contacto con el mundo físico. Y he sido consciente de ella. Me parece increíble que hace un tiempo ese tipo de sensaciones fuesen tan cotidianas y constantes. Y ahora no dejo de sentirme enajenada y evadida... Sueño despierta muchas veces con los momentos de calma y relajación necesarios para que todo encuentre su centro. Aunque sé que, por muchos motivos, es imposible que vuelva a ser exactamente como antes.