No entiendo cómo puede morirse alguien y los demás seguir viviendo.
Cómo puede seguir el mundo como si nada, cuando dentro todo ha cambiado para siempre. No es algo dramático, pero es drástico e inevitable.

Tengo la risa de Manuela dentro de la cabeza como un resorte, salta con el mínimo movimiento al pensar. Y espero que se quede ahí para siempre.
No puedo evitar pensar en ella comiendo, su forma de disfrutar cada bocado, sus maneras rebañando el plato... Qué expresividad, cuánta pasión en todo.

La tengo tan presente y es tan real que me cuesta creer que se haya muerto. Ahora mismo no puedo llorar, pero a ratos me rompo y no puedo parar.

Me quedo con su forma intensa de vivir las cosas, de disfrutarlas. Con su positivismo, su forma de convertir problemas es cosas nimias... ¿Cómo lo hacías? 
Era tan natural ver siempre lo bueno en todo.


No puedo creer que te hayas ido. Aún siento que voy a ir a verte, y que todo va a estar como siempre, que vas a reír como siempre, que vas a hablar sin parar y a transmitir todo lo bueno que había en ti(lo que de hecho nos has dejado a todos dentro, así se hace menos amargo). 
Gracias por tanto, te echaremos de menos.
Te quiero.

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