Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2025

Hacia la nada y el todo

Las esquinas de la estancia se iban acercando conforme la expansión avanzaba. Sentía todos los átomos dilatándose y extendiéndose hacia todo a mi alrededor.  Estaba volátil y segura de que, si se hubiese abierto aunque fuese una sola rendija de una ventana, iba a salir disgregada hacia fuera.  Mi cuerpo estaba allí, lo podía ver desde el techo, casi en convulsión- pero paralizado. Respiraba agitado y tenía el corazón latiendo más fuerte y rápido de lo que acostumbraba. A lo largo del esternón, y hacia el estómago, se comprimían unas manos invisibles que transmitían una sensación de insuficiente oxígeno en los pulmones. Los pies tamborileaban de tanto en tanto, casi como tics nerviosos.  La mente en blanco. No podía pensar nada, decir nada, ser nada. Parálisis. Tierra, trágame. Cuerpo, deshazte, y hazte parte de los coloides del suelo.  Déjame ser todo lo posible desde la mínima expresión.  Que de mí crezca la hierba,  que se ponga verde, que me salgan flo...
Imagen
 Estuve pensando durante un tiempo que quizás me había equivocado: este no era mi camino. A veces sigo llegando a la misma conclusión, me asaltan las dudas existenciales de siempre y me abruma el absurdo de la vida, de la muerte. La conciencia humana está por encima de nuestra capacidad intelectual. Me explico: casi vislumbramos el sentido -nuestras motivaciones son realmente propias del instinto más profundo de cualquier animal- pero, en sí misma, la conciencia nos convierte en una especie absurda y desconectada de lo natural. Las reglas sociales, las leyes, los convencionalismos y las costumbres, las culturas, son todo un conglomerado añadido que, quizás, no debería existir. Nos contiene, nos calma y nos pone límites, pero también: nos encorseta, nos encierra y nos condena a la más cruel de las realidades. Nuestra capacidad de amar...¡oh! ¡El amor! Otro absurdo que nos tenía preparado la aleatoria lotería de la existencia. Qué fantasía vivir y querer, y ¡qué condena! Me aburre y ...