Los ejes de mi carreta.

Me estoy emocionando por esta sensación de estar aquí y ahora que me acaba de invadir.
Hacía tanto que no lo sentía que me parece increíble que siga existiendo en mí.

Vivo las cosas de una manera que apenas tengo tiempo para sentir mis sábanas, o la brisa del viento por las mañanas.

Necesito a lo natural, las hojas que caen sacudidas por el viento, el trigo que ondea al sol...

Y ahora he sentido la realidad del contacto con el mundo físico. Y he sido consciente de ella. Me parece increíble que hace un tiempo ese tipo de sensaciones fuesen tan cotidianas y constantes. Y ahora no dejo de sentirme enajenada y evadida...

Sueño despierta muchas veces con los momentos de calma y relajación necesarios para que todo encuentre su centro. Aunque sé que, por muchos motivos, es imposible que vuelva a ser exactamente como antes.


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