Mi sueño, tu pesadilla.
Un señor iguana entra por la ventana. No sopla el viento fuera y apenas hay luz dentro, el naranjo tapa la luz del sol y es temprano para encender la lámpara. La fiesta continúa, Iguana me sonríe y con una mirada queda todo dicho. Es amor de pesadilla. "Físicamente, no aparentaba mucho más de veintiséis años, pero existía en ella algo que sugería edad, algo típico de una persona que ha vivido mucho, no canas ni ninguno de esos indicios puramente materiales, sino algo indefinido y seguramente de orden espiritual; quizá la mirada, pero ¿hasta qué punto se puede decir que la mirada de un ser humano es algo físico?; quizá la manera de apretar la boca, pues, aunque la boca y los labios son elementos físicos, la manera de apretarlos y ciertas arrugas son también elementos espirituales." Un remolino de acontecimientos llevan al señor iguana al suicidio, años después. "El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo, todo este absurdo universo se de...