Tiempo y silencio.

Veo a los bebés y a los niños en el autobús, es fácil verlos dentro de cuarenta años, con la piel no tan suave y los ojos no tan alegres. Y también imagino los adultos cuando eran niños, sus rasgos infantiles y sus redondeces, las sonrisas en sus rostros y la ilusión en sus ojos.

 El tiempo pasa tan rápido y es tan relativo, sin duda a los primeros(los niños) los días les parecen infinitos porque viven el presente sin pasado, los segundos han aprendido que todo pasa a ser recuerdo y viven intentando llenar la memoria de momentos que merezcan la pena; por eso: "Un buen futuro", y la búsqueda angustia y limita.

Nos empeñamos en llenar el vacío que nos va dejando la vida de recuerdos: no se puede. No se trata de vivir el presente, ni en el pasado, ni en el futuo, se trata de vivir sin preocuparse por imponerse vivir. Es de disfrutar  las cosas que forman tu vida, que pueden ser recuerdos o no, tu presente o el dulce olor del futuro que se está horneando lentamente y lo inunda todo.





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