Romper el pacto




Hagamos como que no importamos, como si nunca hubiésemos compartido más que un momento, un cruce de miradas en el autobús, alguna vez, tal vez (no lo recuerdo, esas cosas se olvidan en seguida).

Tú no eres el sentimiento que me embriagaba de ti. Ya no respiro para ti, no me falta el aire, no te necesito.

Hagamos un pacto: yo no te conozco, tú no me conoces. ¿Quién eres? No me importa. ¿Quién soy?  Qué más (te) da.

Esta cicatriz será de otra cosa, ya me lo invento. Nada ha pasado después de todo.

He pasado el tiempo bajo este árbol que me da sombra, con el viento meciendo las hojas y mi pelo; apoyada en la corteza agrietada mientras el trigo forma olas rubias en todo el campo.

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