El fuego se apaga si no se alimenta, no se aviva si el aire no fluye, no asciende si no quema...


Otra vez me veía en las mismas, empaquetando mi vida, metiendo algunas cosas materiales en dos maletas(una grande y otra pequeña). En mi mente había repasado cada momento que me llevaba a donde me dirigía, cada logro. Recopilaba recuerdos que quería conmigo y me deshacía de los más absurdos pensamientos derrotistas.

En parte sentía que volvía a donde siempre-donde nadie te espera. Relataba para mí, en voz alta, mil consejos y detalles que no debía olvidar.

Emprender un viaje de huida, comenzar de nuevo. Recoger la cosecha y con los recursos obtenidos sobrevivir. 

La soledad que a otros asusta a mí me apasiona . La certeza de que todo saldrá bien, que tengo el control y tengo la fuerza. Sobretodo, que si algo falla sabré levantarme, porque ya lo he hecho otras veces.

Lejos de todo, con todo a mi alcance.

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