You can have the night
El horizonte desde todas esas cimas; me soplaba el viento la melena burbujeante y espumosa.
Subidas y bajadas de cerros, exhausta y enardecida.
Desde los picos -de mis ojos- lágrimas desconsoladas se mezclaban: algazara líquida.
En sus fortalezas, ellos y ellas, pretendían mi deleite -con croquetas y todo.
Al final, a penas llegaron a conmoverme.
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