Y decido enfrentarme a él. Enfrentarlo es mirar su cara monstruosa y seguir avanzando, no dar un paso atrás. Me devuelve el gesto, clava sus pupilas en mí, achina los ojos y sacude el suelo con los pies.

Tengo miedo pero no hay otro camino. No me considero valiente, pero sí fuerte. Estoy dispuesta a soportar su embestida y me preparo, porque sé que la voy a recibir.
Cuando la reciba puede que sufra, que duela mucho y me parta en mil pedazos, pero también estoy dispuesta a recomponerme, aunque cueste.

Cueste lo que cueste tendré que recomponerme.

Nove circulos de inferno teve o sonho,
doze provas mortais para vencer,
mas nasce o dia, e o dia recomponho:
Tinha de ser, amor, tinha de ser.





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