Me miraba las raíces, me las ingeniaba para desencajarme los hombros (que sonaban a musgo arrancado) y tocar un poco otras hierbas que crecían.
No paraba de cuestionarme si entre tanto montículo habría alguien más atrapado, si yo parecía un montículo, si me iba a morir o las cosas iban a cambiar.
El paraje estaba desolado, sólo podía escuchar el aire que silbaba entre las formas, el sol agrietándome el sustrato...
Y dejé de pensar, cada vez más en blanco. Y dejé de sentir, más inerte a cada momento.
Dejé de ser, dejé de existir.
Todo cubierto de hierba verde.
No paraba de cuestionarme si entre tanto montículo habría alguien más atrapado, si yo parecía un montículo, si me iba a morir o las cosas iban a cambiar.
El paraje estaba desolado, sólo podía escuchar el aire que silbaba entre las formas, el sol agrietándome el sustrato...
Y dejé de pensar, cada vez más en blanco. Y dejé de sentir, más inerte a cada momento.
Dejé de ser, dejé de existir.
Todo cubierto de hierba verde.
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