Creando #5. (Hasta lo que sí).

Con la alegría y el nerviosismo de empezar algo nuevo encendió la llama con una cerilla. Prendió así el sofá del salón, y mientras el fuego lamía el tejido espumoso la euforia invadía su mente.

Acelerando el proceso con la adrenalina que le corría por dentro, su cuerpo empezó a calentarse y a perder agua por los poros, que sudaban salinos y liberaban toxinas-como el fuego. Visualizaba el cielo y pensaba en lo blandito que sería brincar de nube en nube, ¡qué divertido!

Le entusiasmaba encontrarse con Dios, lejos del infierno. Y prendieron las cortinas, la mesa, la alfombra. Estallaron las ventanas por calor. En rotundo cayó al suelo, y el humo le hizo sentir la asfixia. Era desagradable sentir cómo bajaba el humo hacia sus pulmones, quemaba, picaba, y aún con esto, abrió en una bocanada los labios(secos) para intoxicarse antes, y sonrió.

"¡Al cuerno con todos! Yo voy a volar." Y murió.

En su funeral lo enterraron. La gente lloraba pensando en su suicidio,  un feliz final e intencionado.
Rezaron por su alma.

-Ahora está en el cielo con nuestro señor Dios.

Alegría+euforía, funeral.

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