Entré en mi habitacion, algo fallaba. Tardé en darme cuenta, ahí sonriente entre mis compañeros de clase, desde la orla y ocupando mi lugar: Marta Chico Nieto-Sandoval, y por primera vez esa cara, una desconocida.
"No lo he visto bien, no puede ser", retiré la mirada por un segundo y al bajar los ojos, otra vez, allí estaba.
Y, con la desesperación a punto de inundarme tomé aire. Entonces alcancé a ver el cuadro en la pared.
Atónita y asustada agarré mi álbum de fotos: Lucía y otra bebé con el pelo naranja y los ojos grises; Lucía, Patricia y la Pelirroja en las vacaciones del 2007 en el País Vasco; toda mi infancia, las fotografias que conozco de memoria...Como en una pesadilla me suplantaba en todas y cada una de las imágenes: las mismas posturas, la misma ropa, todo era igual menos yo.
Mi gemela seguía siendo igual que yo, pero yo no estaba, era Ella, esa impostora que durante mi ausencia y sin explicación había ocupado mi lugar. Lucía tenía una melliza y Patri no tenia hermanas gemelas.
Aún pensaba que habría alguna explicación, alguien había trucado todas ésas imágenes.
Me miré al espejo: yo seguía siendo yo.
En el baño me salpiqué la cara con agua fria. Y vi una maraña de pelo naranja,enredada en las púas de mi cepillo.
Lo recogí todo y salí corriendo de casa.
Me senté a esperar, con la certeza de estar ya perdida, escondida en un callejón, y los vi llegar en coche: la familia Chico, que ya no era la mía.
Marta había soñado con Lucía y decía: " ¿Te imaginas que fuésemos gemelas, melli? Sería guay, ¿no?"
Y Lucía: "Ay, qué pesada, Marta, Dejame ya."
"No lo he visto bien, no puede ser", retiré la mirada por un segundo y al bajar los ojos, otra vez, allí estaba.
Y, con la desesperación a punto de inundarme tomé aire. Entonces alcancé a ver el cuadro en la pared.
Atónita y asustada agarré mi álbum de fotos: Lucía y otra bebé con el pelo naranja y los ojos grises; Lucía, Patricia y la Pelirroja en las vacaciones del 2007 en el País Vasco; toda mi infancia, las fotografias que conozco de memoria...Como en una pesadilla me suplantaba en todas y cada una de las imágenes: las mismas posturas, la misma ropa, todo era igual menos yo.
Mi gemela seguía siendo igual que yo, pero yo no estaba, era Ella, esa impostora que durante mi ausencia y sin explicación había ocupado mi lugar. Lucía tenía una melliza y Patri no tenia hermanas gemelas.
Aún pensaba que habría alguna explicación, alguien había trucado todas ésas imágenes.
Me miré al espejo: yo seguía siendo yo.
En el baño me salpiqué la cara con agua fria. Y vi una maraña de pelo naranja,enredada en las púas de mi cepillo.
Lo recogí todo y salí corriendo de casa.
Me senté a esperar, con la certeza de estar ya perdida, escondida en un callejón, y los vi llegar en coche: la familia Chico, que ya no era la mía.
Marta había soñado con Lucía y decía: " ¿Te imaginas que fuésemos gemelas, melli? Sería guay, ¿no?"
Y Lucía: "Ay, qué pesada, Marta, Dejame ya."
Comentarios
Publicar un comentario