Le gusta el bosque.
Tararea canciones mientras toca la guitarra. Su voz suena cálida, un poco rota.Transmite calma.
Tiene los ojos verdes y llenos de luz, casi marrones. El sol le dora el pelo y la piel.

Vive en un árbol cerca del mar. Sabe de plantas, pesca con arpón y apnea.

Hay un loro enorme que no habla y se posa junto a él cuando se va el sol y sopla música por la caracola. Ya en la noche enciende el fuego y observa La Sombra- me mira. Habla de las estrellas y conecta con la energía.

En el día recorre la isla, observa su vida. Trepa y saborea desde lo alto los frutos naranjas y carnosos. El loro sobrevuela. El loro bebe néctar de las flores, en el árbol.

Se trenza el pelo que luego el viento libera, para escalar el paisaje por la roca.

Las horas no existen y se las pasa nadando entre corales,dibujando en la arena. Colecciona conchas y piedras, plumas y otros restos de natulareza muerta.



Y me quiere.

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